Resulta que Maussili Kalaji, policía de origen sirio, ex-agente soviético, ex-infiltrado en la organización terrorista palestina Al-Fatah, es dueño de la tienda de telefonía donde se liberaron los móviles que se utilizaron en el 11-M. Además, el buen hombre controlaba a grupos islamistas. Policía árabe libera móviles para terroristas, mientras que tenía monitorizados grupos islamistas extremistas. Esto huele a podrido que apesta.
Pero no sólo eso. Su mujer y su prima también trabajan para la Policía Nacional; de hecho, una de ellas (no me quedado con cual), la que entró en aquella furgoneta en la que se encontraron los famosos versos coránicos, como traductora. Yo no sé qué leches nos han contado, pero lo que se ve más claro cada día que pasa es que un sector de las Fuerzas de Seguridad españolas estaba metido en el 11-M hasta las cejas.
Perdonad que insista, pero si leéis también el artículo sobre la mochila número 13, es inevitable sospechar que un sector de la propia Policía estaba encargado de ponernos a los moros de Lavapiés delante de los ojos después de que el Gobierno hubiera dicho que era ETA.
Todo esto me sume en un estado de profundo desasosiego. El solo hecho de sospechar que en las Fuerzas de Seguridad hay tíos que han colaborado a que mueran muchas personas (atendiendo a no sé qué fines) me acojona.
Autor: e
Ummmm, no se a mi estas historias del 11-M, me acojonan igual que a ti, lo que no entiendo es que esto no estalle, o no haya estallado ya en el sentido de que es una autentica bomba periodistica, me imagino que si hay gente influyente salpicada tambien habran "comprado" a los medios de informacion, no para que mientan quiza pero si para que no hablen de ciertas cosas. Confiaremos en que algun dia se conozca la verdad.
PD: Confio tambien en que te vaya bien por Sevilla, y que te estes hartando, por lo menos de vender pescao ;)
Un abrazo
Fecha: 19/05/2005 12:20.