Exposición... a los elementos.
Ayer por la tarde me di un bonito paseo con mi madre por toda la zona peatonal de Torneo, desde Plaza de Armas hasta el Alamillo. De vuelta, a la altura del Puente de la Barqueta, hemos cruzado el río, nos hemos metido en la Cartuja (el recinto de la antigua Expo 92) y la hemos atravesado entera. Pues bien, ha sido duro: la antigua Expo parece un paisaje casi post-industrial; la idea de "destrucción" se te viene a la cabeza con frecuencia cuando vas por ella. Todo transmite una sensación de abandono y decadencia que invade a cualquiera que haya visitado aquello durante el 92, cuando era un hervidero de vida. Hubo dos momentos que me dejaron especialmente tocado:
·Cuando contemplamos el antiguo canal que unía el Lago de España con el Guadalquivir, bordeando los que fueron los pabellones del Medio Ambiente y la Energía, cerrados a cal y canto. El canal ha dejado de existir, sólo queda de él una mezcla de jaramagos de dos metros, cristales rotos, basura acumulada por todas partes, olor a meado y barandillas oxidadas.
·También cuando pasamos junto a una de las antiguas estaciones de telecabinas, en la que unos kinkis estaban haciendo el cafre. La estación se caía a pedazos, los azulejos habían sido rotos a pedradas, los cristales habían dejado de existir, el olor a meado era más penetrante que en cualquier otro sitio...
Es increíble ver cómo han dejado morir aquello. Perdonad que me repita, pero constatar el estado de abandono en que está la Cartuja es tristísimo. Atraviesas lo que ahora se llama el Camino de los Descubrimientos y se te cae el alma a los pies: es que se lo come la mierda. También ves los antiguos carteles de la Expo, que llevan allí desde el 92 y que todavía señalan antiguos pabellones ya inexistentes, y es deprimente. Unos cuantos cabrones han dejado morir el legado del 92 en la Cartuja, y siguen en el poder.
Además, al ir caminando por allí, me resultaba imposible no recordar el verano tan cojonudo que pasé allí a los 8 años. Ese recuerdo, y el día tan soleado, cojonudo y azul intenso que hacía, contrastaban brutalmente con el "paisaje lunar" en que han convertido a aquello. De nada sirven los edificios de las contadas empresas que se han instalado en la Cartuja; son sólo parches que no mitigan la desidia.
La cosa me ha impactado tanto que me he propuesto volver pronto para hacer fotos de todo, para que quede constancia de esa aberración.
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MaeseCosta -